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Email Marketing eCommerce

Por qué tus emails acaban en spam y cómo evitarlo

SPF, DKIM, DMARC, reputación de envío e higiene de lista explicados sin tecnicismos: qué hace que tus campañas lleguen a la bandeja principal.

Dani Castelo Actualizado:

Respuesta corta: los emails acaban en spam sobre todo por dos motivos, y las palabras del asunto son el menor. El primero es la falta de autenticación: SPF, DKIM y DMARC bien configurados en el DNS de tu dominio. El segundo es la reputación de envío, que se construye con aperturas, quejas de spam, bajas y rebotes acumulados a lo largo del tiempo.

Puedes tener el flujo de bienvenida mejor escrito del mundo, la segmentación más afinada y una oferta irresistible, que si el email acaba en la carpeta de spam, nada de eso importa. La entregabilidad (que tus emails lleguen a la bandeja de entrada principal, y no a spam o directamente a la papelera del proveedor de correo) es la base sobre la que se sostiene cualquier estrategia de email marketing, y es la parte que menos se cuida porque no se ve hasta que ya es un problema.

En este artículo explicamos qué hace que un email acabe en spam y qué puedes hacer para evitarlo.

Por qué esto no depende solo de lo que escribes

Es tentador pensar que la carpeta de spam depende de si usas ciertas palabras “prohibidas” en el asunto. Eso influye, pero es la parte más pequeña del problema. Los proveedores de correo (Gmail, Outlook, Yahoo) deciden dónde entregar un email evaluando principalmente dos cosas: la autenticación técnica del dominio que envía, y la reputación de ese remitente basada en cómo se comportan los destinatarios con sus emails anteriores.

Autenticación técnica: SPF, DKIM y DMARC

Son tres registros que se configuran en el DNS de tu dominio y que le dicen a los proveedores de correo “sí, este envío es legítimo, viene realmente de quien dice venir”.

  • SPF (Sender Policy Framework): especifica qué servidores tienen permiso para enviar correo en nombre de tu dominio.
  • DKIM (DomainKeys Identified Mail): añade una firma criptográfica a cada email que permite verificar que no ha sido modificado en el camino y que realmente proviene de donde dice.
  • DMARC (Domain-based Message Authentication): le dice al proveedor de correo qué hacer si un email falla las comprobaciones de SPF o DKIM (rechazarlo, ponerlo en cuarentena o dejarlo pasar), y te da informes de quién está intentando enviar correo en nombre de tu dominio.

Sin estos tres registros bien configurados, cualquier plataforma de email marketing (Klaviyo, Mailchimp o la que sea) lo tiene mucho más difícil para entregar tus campañas en la bandeja principal, sin importar lo bueno que sea el contenido. Es la primera cosa que revisamos cuando una cuenta tiene problemas de entregabilidad, y sorprendentemente a menudo el problema está ahí.

Reputación de envío: lo que de verdad decide tu destino

Una vez la autenticación está en orden, lo que más pesa es cómo se comporta tu audiencia con tus emails a lo largo del tiempo:

  • Tasa de apertura y de clics: cuanto más engagement genera un remitente, mejor reputación construye con los proveedores de correo.
  • Quejas de spam: si varios destinatarios marcan tus emails como spam, es la señal más negativa que puedes generar, y su efecto es rápido y duradero.
  • Bajas (unsubscribes): son normales y sanas hasta cierto punto, pero un pico repentino de bajas en una campaña es una señal de alarma.
  • Rebotes (bounces): enviar de forma repetida a direcciones que ya no existen daña la reputación del dominio remitente.

Los proveedores de correo construyen, con el tiempo, un histórico de confianza (o desconfianza) hacia tu dominio de envío. Ese histórico es acumulativo: una mala racha de varias campañas con mucho rechazo puede tardar semanas en recuperarse, aunque a partir de ahí envíes contenido impecable.

La higiene de lista importa más de lo que parece

Seguir enviando a una lista sin depurar es una de las formas más rápidas de dañar tu reputación de envío:

  • Elimina o segmenta aparte a quienes no abren nada desde hace meses. Seguir enviándoles el mismo volumen de emails que a tus suscriptores activos solo baja tu tasa de apertura media y empeora la percepción que tienen de ti los proveedores de correo.
  • Verifica las direcciones en el momento de la suscripción, para evitar acumular direcciones mal escritas o inexistentes desde el principio.
  • No compres listas de contactos. Además de ser una mala práctica desde el punto de vista de privacidad, son la forma más directa de disparar quejas de spam, porque esas personas nunca pidieron recibir nada tuyo.

El propio contenido del email también influye

Sin ser el factor principal, hay elementos de contenido que sí afectan a cómo los filtros de spam evalúan un email:

  • Proporción entre imagen y texto: un email que es solo una imagen grande con poco texto real levanta más sospechas que uno con contenido de texto sustancial.
  • Enlaces acortados o a dominios de baja reputación: mejor enlazar siempre a tu propio dominio.
  • Asuntos con mayúsculas excesivas, signos de exclamación múltiples o palabras muy asociadas a spam (“gratis”, “urgente”, “100% garantizado” en exceso), que aunque ya no son determinantes por sí solos, siguen sumando en el conjunto de señales.
  • Un enlace de baja visible y funcional para darse de baja, que además es obligatorio por normativa en la mayoría de países.

Cómo calentar un dominio o una IP de envío nuevos

Si acabas de configurar una nueva plataforma de email marketing o un dominio nuevo para enviar, mandar de golpe un volumen alto de emails a toda tu lista es una de las formas más rápidas de dañar la reputación desde el primer día. Lo recomendable es un “calentamiento” gradual: empezar enviando a los segmentos más comprometidos (quienes abren y hacen clic con más frecuencia) e ir aumentando el volumen progresivamente durante varias semanas, dejando que los proveedores de correo construyan confianza en el nuevo remitente poco a poco.

Cómo saber si tienes un problema de entregabilidad

Algunas señales claras de alarma: la tasa de apertura cae de forma notable y sostenida sin motivo aparente, herramientas de test de entregabilidad muestran que tus emails caen en spam en varios proveedores, o Google Postmaster Tools (si envías suficiente volumen a Gmail) empieza a mostrar una reputación de dominio o IP en descenso.

Conclusión

La entregabilidad no es un detalle técnico menor, es la condición previa para que cualquier estrategia de email marketing funcione. Sin una autenticación de dominio correcta, una lista bien cuidada y unos hábitos de envío saludables, hasta el mejor flujo de automatización pierde gran parte de su efecto porque simplemente no llega a la bandeja de entrada.

Si sospechas que tus campañas tienen un problema de entregabilidad, revisamos la configuración técnica de tu dominio y tu estrategia de envío para corregirlo.

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Dani Castelo

Fundador de Cronopress, estudio de diseño web y marketing digital en Galicia. Llevamos más de 8 años construyendo webs en WordPress, Shopify y Astro, y trabajando el SEO, SEM y CRO de quienes las usan para vender. Más sobre nosotros.

Preguntas frecuentes

Por dos motivos principales, y las palabras del asunto son el menor de ellos. El primero es la autenticación técnica: si tu dominio no tiene SPF, DKIM y DMARC bien configurados en el DNS, los proveedores no pueden verificar que el envío es legítimo. El segundo es la reputación: quejas de spam, rebotes y falta de aperturas acumuladas a lo largo del tiempo.

Son tres registros DNS que autentican tu correo. SPF declara qué servidores pueden enviar en nombre de tu dominio. DKIM añade una firma criptográfica que prueba que el email no se ha modificado. DMARC indica qué hacer cuando SPF o DKIM fallan y genera informes de quién intenta suplantarte.

Gmail marca como umbral crítico el 0,3% de quejas, y recomienda mantenerse por debajo del 0,1%. Superarlo de forma sostenida hace que empiece a filtrar tus envíos a spam de forma sistemática, incluso para los suscriptores que sí quieren recibirte.

Segmentarlos aparte primero y eliminarlos después si siguen sin responder. Enviar el mismo volumen a quien lleva seis meses sin abrir nada hunde tu tasa de apertura media, y esa métrica es una de las señales que los proveedores usan para decidir dónde entregar tus correos.

Empezando por los segmentos más comprometidos (quienes abren y hacen clic con más frecuencia) y aumentando el volumen de forma gradual durante 3-4 semanas. Enviar de golpe a toda la lista desde un dominio sin histórico es la forma más rápida de arruinar la reputación desde el primer día.

Tres señales: la tasa de apertura cae de forma sostenida sin cambio en el contenido, las herramientas de test de bandeja muestran que caes en spam en varios proveedores, o Google Postmaster Tools indica una reputación de dominio en descenso. La caída de apertura suele ser la primera en aparecer.

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